martes, 24 de septiembre de 2019

El legado de los baby boomers


Sus quiebres mas recurrentes y reconocimiento de su capacidad de autogenerarse y reinventarse

Soy de la generación de los baby boomers. Generación rica en sentido y contrastes. Llena de sueños y energía para cambiar el mundo. Sentíamos que lo podíamos hacer, y que estaba en nuestras manos llevarlo a cabo. Comprometidos con los movimientos sociales y políticos. Epoca de resistencias a lo establecido, de conquistas de género y de liberación sexual. Todo esto emergía en una sociedad pacata y tradicional, que hacía todo lo posible para apagar este fuego, que al soplarlo lo hacía crecer. Ese fue el contexto en que crecimos y nos formamos. Donde sentíamos que el país nos educaba y por lo tanto el fruto de ello, era para nutrir y devolverle a la patria lo que ella nos había dado.

Hoy los baby boomers estamos en los 68 y más.  Número icónico. Viviendo nuestro último cuarto de hora, también podría ser traducido como nuestros últimos 25 años de existencia en este mundo físico!. ¿Tendremos algo qué decir hoy? ¿Cómo hacerle honor a esos sueños, a esa energía de cambio? A ese sentido  de compromiso  asociado con algo mas grande?

Soy una baby boomer que al aproximarme  a cumplir mi mayoría de edad, los 65,  declaré que me “agrandaría”. Tenía muy de cerca los últimos días de mi madre, en sus 100 , temerosa que se acabara el dinero,  no queriendo salir para no gastar. Cuando se fue, nos dejó, a sus tres hijos,  una herencia, que le habría alcanzado para otros diez años más de vida.  Se me arrugó el corazón. En ese momento declaré desafiar, con el resto de vida que me queda,  el juicio de escasez, de precariedad, de “achicarme” y que le hemos llamado pobreza .   Vendí un terreno que lo estaba guardando para cuando fuera “vieja” y con lo que me generó, lo utilicé en  pasar de tener 100 metros cuadrados para vivir,  a 120. Mi primera metáfora cumplida.  Esa declaración ha sido el punto de partida para ir conquistando mi “ser grande”.

Y me pregunto: ¿Seremos los baby boomer los llamados a cambiar la manera de vivirse  la ancianidad? ¿De transformar la escasez en abundancia?  ¿De pasar de mirar la ancianidad como obsolescencia para transformarla en presencia y reinvención? ¿De atrevernos a mirar a la muerte de frente? Poder hablar de ella y cambiarle el traje?

EL coaching es un camino que nos puede permitir hacer ese viraje! Tomando nuestros discursos históricos, culturales para traer su luz al hoy, así como iluminar su sombra. Desafiar esa inercia que transforma a “la tercera edad” en “desechables” y “apilables” y conectarnos con los tesoros y los legados de esta generación dorada.

Algunos de los quiebres a desafiar:
-       Obsolescencia: ¿Reinvención o retiro? (entusiasmo/resignación)
-       Pérdida de sentido: ¿Vida propia o dependiente?  (orgullo/culpa)
-       Abandono: “Ya no estoy para esos trotes”, “se me pasó mi cuarto de hora”: (invalidación, desesperanza/aceptación/esperanza)
-       Transparencia: ¿ Legado o pasar desapercibido?  (Compromiso, confianza/resignación)
-       Soledad: ¿Aislamiento o comunidad? (víctima/gozo)
-       Enfermedad: ¿Resistencias o salud y sanidad? (rabia, resentimiento/aceptación, paz)
-       Pareja : ¿Reinvención o dejarse estar en la vida en pareja?(entusiasmo/resignación y resentimiento).
-       Viudez/divorcios: ¿Soledad o tribus afines? (tristeza
-       Pobreza: ¿Escasez o abundancia? (víctima/optimismo)
-       Muerte: ¿Parte de la vida o resistencia? (Aceptación/resentimiento)

Esta es una conversación que nuestra sociedad está requiriendo. Esta generación de oro, puede perder su brillo, si no abrimos y venteamos los tesoros de ese arcón que a veces está bajo tres llaves.

Septiembre, 2019

1 comentario:

mónica dijo...

aplauso!estamos reinventando una etapa que hasta ayer era de pérdidas. Hoy decidimos vivirla sin prejuicios ni límites. Quizá no pudimos cambiar el mundo, estamos cambiando el sentido del tiempo.