viernes, 9 de enero de 2009

Entrevista "Revista Desafío"

¿Cómo traer el palpitar de lo humano a las organizaciones?

¿Por qué, de pronto, se hace necesario el coaching en el mundo empresarial? Según Ana María Torres, éste nace básicamente como una necesidad de las propias organizaciones, a partir de que -desde hace algunos años- las empresas comenzaron a cambiar, por un lado desde una estructura completamente vertical a una cada vez más horizontal, y por otro -respondiendo a que en el mundo de hoy vivimos en medio de la incertidumbre y en un cambio continuo- desde la necesidad de aprender de otra manera.

Y ése es uno de los mayores aportes del coaching a las empresas: se hace cargo de un espacio vacío, enseñando a aprender de manera distinta -aprender a aprender. La primera enseñanza de esta disciplina es que resulta clave analizar cómo estamos haciendo las cosas, y para ello es fundamental mirar al interior de la propia organización y de nosotros mismos.

En ese sentido, el coaching tiene una mirada diferente con respecto a las organizaciones. En vez de verlas como un mundo donde se hacen cosas, las considera como un entramado de conversaciones. “La empresa es una red de compromisos estables, y básicamente lo que hacemos en el trabajo es conversar. El lenguaje también es hacer, no sólo sirve para describir cosas; cuando hablamos también actuamos”, explica. Por ejemplo, los actos declarativos son fundamentales. “Los líderes que no declaran cosas, que no dicen para dónde va el negocio, pueden hacer que al final la empresa se hunda”.

El liderazgo es un rol muy solitario, y desde esa perspectiva el coaching ofrece a los líderes de las empresas un espacio para desarrollarse, mirar sus dudas, sus incompetencias, aspectos que muy pocas veces pueden compartir, considerando que tradicionalmente se ve al gerente como una persona que lo sabe todo y que no se puede equivocar.

El coaching tiene que ver con aspectos organizacionales, pero también con temas personales, pues muchas veces los problemas de las empresas no tienen que ver con lo técnico sino con las relaciones. “Por ejemplo, en el mundo de la banca lo técnico es esencial; pero cuando hacen estudios de clima aparecen resultados desastrosos. Son todos Ph.D., no te quepa duda, pero no tienen ninguna competencia en relacionarse con los seres humanos”, dice esta profesional formada en Estados Unidos.

La razón de esta paradoja es que durante muchos años las emociones han tenido “mala fama” en las organizaciones. Generalmente la visión ha sido que “a las empresas se viene a trabajar y las emociones hay que dejarlas en casa”. Pero, como afirma Ana María, “nosotros, como seres humanos, somos emocionales, no somos pura razón”. Y es precisamente en este sentido donde las mujeres -con su mayor facilidad para conectarse con sus emociones y su capacidad de poner ‘arriba de la mesa’ las cosas que les pasan- pueden ser un gran aporte al mundo empresarial.

Dentro de las emociones más básicas encontramos la confianza, la que es a la vez un juicio que hacemos con respecto a las personas con las cuales nos relacionamos. “La confianza requiere ser algo permanente y se tiene que estar construyendo, es un proceso. No porque dos personas tengan una historia común la confianza no se va a romper”,afirma Ana María.
Para que las organizaciones puedan avanzar -fabricar un producto u ofrecer un servicio- es necesario que los compromisos se cumplan. Y el coaching lo que hace es develar el mundo de las confianzas, a través de una especie de radiografía de la organización. Y ahí es donde esta disciplina puede hacer un gran aporte, porque en general la tendencia es a no ver lo que no nos gustan suma, el coaching nos llama a mirar al interior de nuestras empresas nuestras luces y sombras, a ver de qué manera nos podemos insertar mejor en el entorno, dónde podemos aportar, y especialmente a integrar el mundo de las emociones con el de la razón. En palabras de esta experta, debemos preguntarnos“cómo traemos el palpitar humano a las organizaciones”.

(Entrevista "Revista Desafío" www.desafío.cl Nª 76 Nov-Dic 2008)